Hoy salté de nuevo.
Miro la libreta que sobresale del trasero dcho. Viajo a la última página...me froto los ojos, entrecierro y me esfuerzo y leo: "otneiv la aicnetsiser ,sozarb sol rirba on : ATON. 4 otnemirepxe ed nif, 23.02"."Me siento solo. Siempre he sido solitario, pero aquí en las costas nocturnas del sueño, la soledad me asalta como las olas llamando a mi espíritu. Espolvoreo arena en las aguas de la noche; los granos arden y me recuerdan a otro en tiempos pasados. Es hora de caminar por el Abismo, de reclamar lo mío. Y aquí estoy, solo y asustado, en el espacio desnudo...las puertas del Infierno".TS
Hoy salté de nuevo.
Miro la libreta que sobresale del trasero dcho. Viajo a la última página...me froto los ojos, entrecierro y me esfuerzo y leo: "otneiv la aicnetsiser ,sozarb sol rirba on : ATON. 4 otnemirepxe ed nif, 23.02".
De camino al infierno encontré un bonsai. Estaba marchito y deshojado.
Corrí al gran río y lo regué hasta que sus recuerdos infelices se borraron del todo y comenzaron a dibujarse brotes de risa en sus brazos.
Transplanté su cuerpo de la cuarteada vasija que aún le envolvía a una maceta rectangular que llevaba tiempo dando vueltas por casa.
Lo cuidé con amor como mamá cuida las heridas de mis rodillas cuando me las despellejo al hacer equilibrios sobre la piedra de Sísifo en las tardes en las que no hay Luna.
Le puse cenizas de esas que hacen crecer, de esas que vienen en esos saquitos de tela tan pequeños, tan misteriosos... de dónde vienen... no lo sé, pues aunque pregunté mucho y nadie supo decirme, o acaso no quisieron, busqué en la enciclopedia negra de papá y tampoco encontré nada. ¿De que serán las cenizas? ¿o de quién? A veces, si cierro los ojos tanto como para seguir viendo por una rendija, me parece ver que las cenizas adoptan formas, que se mueven como si estuvieran vivas. Quién sabe, igual son seres minúsculos que arreglan las ramas, el tronco cada brote...como obreros de lo vegetal.
Mi bonsai creció, reventó la vasija en la que descansaban sus enredados pies, creció hasta equiparar mi altura y empecé a pensar que no era un bonsai. Creció tortuoso, con nudos y más nudos en su piel. Creció sometido al viento de las calamidades y a la lluvia ácida de las penas. Le protegí del temporal con mi cuerpo, y el me cubrió de los rayos del haberno.
Le conté secretos que escondió entre sus manos y profundizó para que permanecieran por siempre. Y creció. Definitivamente no era un bonsai.



Te regalo mi amistad eterna, me entrego desnuda, tal como soy, tal como siento, porque a veces, te siento cerca, muy cerca, porque un día estaremos cerca, porque me haces sentir llena y consigues sacar la luz que brilla en mí.¿Y quién dijo que volvíamos a primeros??? Pues señoras y señores (en el culo tengo flores, pero no hablemos de mi, je je), sepan ustedes que Octubre tiene nada menos que 31 dias con sus noches, así que estoy dentro de lo acordado.
Ahhh!! Dura tarea la de volver, la de enfrentarse de nuevo a la vida real. Vuelven las prisas, el estrés, el trabajo, la campaña de la gripe!!! Uf, mejor no lo pienso así de golpe, que duele, sobre todo tras esta época, no importa el dónde, ni el como, importa con quién; me llevé la mejor compañía que existe y eso...no tengo palabras.
Lo mejor de la vuelta sin duda, es saber que hay gente que te estima, te aprecia y te extraña; gente a la que estimas, aprecias y extrañas.
Ha sido un verdadero placer leer vuestros comentarios, tan llenos de vida, tan emocionantes (algunos dirán que soy fácilmente impresionable, pero la vida es mejor así).
Ya he visto que habeis cuidado de mi murciégalo, je je, que majete, ¿quién le ha dado nocilla??Tenía restos en los colmillos...y el no pudo abrir solo el candado de la despensa...
Los geranios están preciosos ;) , por cierto.
Lo dicho, abro la garita, con las pilas cargadas, aire limpio en los pulmones y ganas de seguir soñando con mundos que ya no existen.
Os dejo una de las mejores fotos de las vacas; Mofli nos enseñó, por si no lo sabíamos, que después de ese gran baño en aquella gran bañera, lo mejor es sentarse al sol.
Mil besos a tod@s.
Todo se basa en creer. Las creencias, esos pensamientos humanos que nos hacen dar por verdad o mentira los sucesos que nos rodean. Podemos pensar que el espíritu es una creencia y que dos mas dos es una certeza, pero eso no es cierto. Todo lo que maneja nuestra mente son creencias; la ciencia, la religión, el arte, todas las formas de conocimiento se basan en creencias. De esa forma, cuando por ejemplo usamos ácido acetilsalicílico (AAS) para quitarnos el dolor de cabeza, pensamos que el ácido funciona porque se nos quita el dolor de cabeza. De esta forma creamos nuestras creencias en base a una relación causal. Cuando una causa (tomar medicina) conlleva una consecuencia (curarse) entonces creamos una relación en la que creemos (la medicina cura). El problema es que solemos establecer el sujeto de la acción en el objeto (medicina) al que otorgamos unas propiedades intrínsecas (curar); y esto no tiene por qué ser así en absoluto, incluso no suele ser así.
Muchas religiones utilizan estas relaciones causales para otorgar credibilidad y realidad a sus dogmas. El caso mas conocido y estudiado es la muerte vudú. En esta maldición se establece que cuando un brujo maldice a un individuo, este muere al poco tiempo. De forma que usando nuestra capacidad para establecer relaciones causales, llegamos a la conclusión de que el vudú funciona porque sus dogmas son ciertos. Pero esto no es exactamente así.
El v
udú es un colage de creencias religiosas de origen africano llevadas por los eclavos hasta Haití, donde es una creencia mayoritaria, y a otros puntos del planeta como Cuba, Trinidad, Brasil y sur de USA. Se sostiene en unos pilares trenzados por ramas católicas y prácticas africanas ancestrales incluyendo trazas de fetichismo y magia, sobre todo negra. Sus dioses representan preocupaciones comunes a todo ser humano: el amor, la finitud de la vida y la protección del hogar.
En sus aspectos más moderados, sus ritos se practican entre cantos, sonidos de tambores y danzas, pero en sus manifestaciones extremas, sus prácticas son muy agresivas, ya que los brujos sacrifican animales y elaboran las famosas muñecas que atravesadas con alfileres causan dolor a la persona que representan. Junto a esto, la creencia en los zombies -es decir, un muerto resucitado al servicio de un brujo- ha dado la vuelta al mundo.
Muchas personas sucumben a consecuencia del maleficio de un hechicero o brujo.
La magia tiene mucho poder para las personas que creen en ella pudiendo incluso llegar a matar. Pero, ¿cómo se explica que únicamente con los conjuros de un hechicero pueda llevar a una persona a la muerte?
Walter B. Canon, fisiólogo estadounidense, estudió el proceso del embrujo y su naturaleza psicofisiológica.
Un maleficio puede matar sin tocar materialmente al embrujado (si el maleficio consiste en atravesarle con un hacha, ya no vale). Tienen que darse para ello dos condiciones: que el sujeto lo sepa y que lo sepa la comunidad que le rodea. La fe ciega en el poder del hechicero provoca en el embrujado un sentimiento agónico de ansiedad, que es de continuo reforzado por el resto de los habitantes, los cuales evitan al condenado como si ya estuviese muerto. El embrujado se queda a solas con su agonía, pensando que se muere sin remedio por estar sometido al conjuro. Esta creencia desencadena una gran crisis de ansiedad que produce alteraciones viscerales en el sujeto en cuestión.
Si a esto le añadimos el profundo rechazo social al que el embrujado está siendo sometido y lo reforzamos con las historias de horror que ha oído contar desde niño, el resultado es un cóctel mortal que actúa como un poderoso estímulo condicionado capaz de suscitar en el sujeto un síndrome vegetativo ansioso. Este se carazteriza por una grave disminución del volumen sanguíneo, caída brusca de la presión arterial debida a la permeabilización de los capilares y deshidratación. Es resultado es que toda esta sintomatología termina por provocar una alteración homeostática mortal, una muerte sin lesión, debida al miedo.
En nuestra civilización, estas muertes por brujería son inconcebibles; pero son en cambio, incontables las muertes cuyo origen es igualmente psicógeno. No sé si la ambición extrema a la que nos vemos sometidos o la autopresión a la que nos forzamos, pero poco a poco el miedo al fracaso aumenta y cada vez más esa es la causa de ataques cardiacos en nuestra sociedad civilizada.
Por mi trabajo conozco gente con una variedad amplia de problemas. Antes, estos problemas eran casi siempre físicos, pero la parte psicológica va ganando puestos en nuestra sociedad y este tema de los hechizos de muerte está escalando posiciones, quizá debido a la alta tasa de imigración en nuestro país. 
En el centro, un centro de salud normal y corriente, no un centro esotérico, hemos conseguido sacar del embrujo a un para de personas sometidas a hechizos de este tipo. Con apoyo para el rechazo y una medicina: no creer cada 6 horas.
Tanto es así que estoy pensando en pedirle al estado un aumento por desembrujo.
Bajo otras formas, pues, la muerte vudú no está tan alejada de nosotros como pudiera parecer. Pero ¿hasta que punto es cierto que no creemos y hasta que punto es posible dejar de creer?
Desciendo el desfiladero a lomos de un caballo que ya no existe. Los míos quedaron atrás, donde los prados eran verdes, donde la hierba crecía cada nueva primavera, donde ahora la noche eterna acobarda a sus habitantes y mata los campos con su negra mano. Nos arrebataron la luz.
Salí hace cuatro lunas con cien guerreros a mi mando para recobrar la luz que nos fue robada. Valientes, amigos, pelearon hasta el final, con todo el amor, con todo el coraje, con todo el corazón. Muchos murieron en el campo, los pocos que quedaron vivos regresaron a casa para dar a los caídos el ritual necesario, para presentar el respeto a las familias. Estaban heridos, demasiado para seguir luchando, para proseguir la búsqueda.
No pude llorar a los que codo con codo lucharon a mi lado, olvidando el dolor de sus heridas por el bien de su pueblo pero ahora, en la soledad, mi mente recuerda y llora viendoles caer uno a uno a manos de los guerreros del destino.
La nieve se hunde a mis pasos y mi piel hace temblar mi cuerpo mientras voy atravesando muros, descendiendo más allá del Reino de los Muertos. Me siento tan sóla en este solitario mundo, en este solitario cuerpo...No sé si puedo continuar mucho más, el peso de mi arma es cada vez más grande, se me hunde en las costillas, me perfora los costados con dureza; pero no hay lugar para el dolor ni para el sufrimiento. Mi gente depende de mí y de mi suerte; y la suerte no existe.
Me arropo en mí misma mientras mis labios tiritan cantos de la aldea que me vio nacer y que hacen que la sangre no se hiele en mis venas, sonidos que aprendí de mis abuelos que calman los espíritus que me siguen hambrientos desde hace días. Esos cantos son mi única defensa,pues no hay armas para matar el hambre de los servidores del destino.
Todo lo que viví ha quedado atrás, lejos de este helador mundo por el que se arrastran mis pies descalzos, sintiendo el ardor ficticio de lo que se congela. La muerte está cerca, la huelo, puedo captar como su sepulcral hedor se mece en el aire frío, se deposita en mis pulmones y me duele, arruga mi cuerpo y alimenta la desesperanza que va colgada de mí. Sólo debo aguantar un poco más, ya casi tengo en mis manos la llave que puede salvar a mi pueblo.
La niebla es tan densa que ciega mis ojos y ensordece los sentidos; no veo luz...no hay luz, no hay nada en este remoto punto del universo. El silencio que precede a los moribundos invade cada
recodo del camino.
Oigo ruido en la oscuridad, detras de mí y mi instinto hace que empuñe la espada.
La respiración se entrecorta en mi pecho, descubro sudor en mi cuello que brota y baja por mis clavículas helando a su paso cada poro de mi piel. Con los ojos entreabiertos vislumbro un vago halo de luz. No sé quién es, parece humano, me acerco...es un niño. Es Él. Es Darg, sólo él puede devolverle la luz a mi pueblo y salvarnos de las tinieblas en las que estamos sumidos.
Me acerco a su lado y la luz que le rodea se hace más intensa, se alimenta de los sentimientos de vida y de la esperanza, que ha vuelto a renacer en mi interior. Está aterido por el frío pero no tiembla, le arropo con la piel que cubre mis hombros. Su cuerpo está caliente; una sonrisa se dibuja en su cara: sus ojos reconocen los míos, nos conocemos desde que el mundo es mundo hace mucho tiempo.
Es el vivo reflejo de su padre, hace que los recuerdos broten y se derramen en lágrimas amargas, desearía tenerle de nuevo conmigo.
Cuernos de muerte cortan el silencio de la noche y hacen estallar mis oídos, me sacan de la ensoñación. Los ejércitos enemigos avanzan.
Tomo el niño en brazos y lucho contra el viento por correr lo más rápido posible. El sudor se congela en las sienes y los huesos parecen quebrarse a cada zancada.
Nos darán alcance si los dioses no se ponen de nuestro lado. Conjuro las fuerzas de los ejércitos que prometieron ayudarnos, de las hordas que los mismos dioses alistaron para nuestra protección en la tierra.
El enemigo arremete, pero cada ataque se frena en la luz que proyecta el pequeño cuerpo que protejo, luminiscencia que entreteje una coraza protectora para ambos.
Las runas no mentían, el protegido es ahora el protector.
Cascos de caballos invisibles resuenan y hacen temblar la tierra, cada vez más. Y de pronto, como vomitado por la espesa niebla, aparece ondeando alto el estandarte negro de los aliados de mi pueblo, de los que cayeron en las batallas que los nuestros libraron en todos estos años, ancestros que juraron con su sangre servir en la última batalla.
La niebla despeja la noche, aparecen miriadas de estrellas en un cielo tan negro como nuestro enemigo. No hay espacio para las palabras, nuestros guerreros arrasan las tropas hostiles, sembrando a cada paso pilas de cadáveres a sus pies.
Las hachas invencibles centellean en la noche, derraman sangre que tiñe el suelo níveo de rojo metálico. Espadas se enfrentan brillando en la oscuridad, rompiendo huesos, despedazando cuerpos. La batalla llega a su fín, los alaridos se apagan...
Llega el día, con su rojo amanecer, bañando de luz las miriadas de cadáveres a su paso, salpicando luminiscencia a la sangre de los contrarios caídos.
En los coments del último post, os hablé del mail que sin duda más carcajadas me arrancó, o al menos así lo recuerdo. A cada cual que pasaba me hacía más gracia. Os lo dejo para que disfruteis, esperando que os riais con el video tanto como me reí yo. No sé si lo habreis visto, pues la red es un pañuelo y al final todo llega a todo el mundo, pero en fin. Si lo habeis visto no os importará recordarlo, y si no, disfrutad como yo disfruté la primera vez que lo vi.
Antes de nada, poner la pila de imágenes en STOP, para verlas desde la primera, que mola más.
Sin más (redoble....): COMO SACARLE PARTIDO A UNA FOTO!!!
Según los psicólogos, que han estudiado mucho para esto...se establece que hay más de 180 tipos diferentes de risa. Algunas son:
1. Risa ahogada, reprimida, con la mano en la boca o encogimiento de hombros y mirada torcida.
2. Risa desbordante, expresiva y expansiva (cabeza hacia atrás , ojos cerrados).
3. Risa franca (no, no es la del caudillo, esa es otra) es la considerada buena para la salud. Parte siempre de un motivo, un chiste, una escena una situación determinada.
4. Risa múltiple ( aquí se quedaron calvos los tíos, es como un poco de todo)
5. Risa fútil o insustancial: es la risa falsa.
6. Risa patológica, se produce en determinados estados mentales. Son los que se ríen por nada o por todo, según se vea.
7. Risa burlona, risa malintencionada para rechazar a alguien, ridiculizar al adversario o al superior... existe complicidad entre los que se ríen. Ojo con ella.
8. Risa irónica y sarcástica: debe ser como la anterior pero más refinaaada. Se usa, según estos estudiosos para hacer daño. Con permiso discrepo de esa idea, bueno, de esa y de todas las demás.
Y podríamos inventarnos otras 180 más, con nombres más divertidos y que se pudieran rimar, para hacerles la competencia a estos tipos.
Como ya dije ( y es que últimamente me repito mucho) a mi la risa que mas me gusta es la contenida, de verdad, esa que se da en circunstancias donde la autoridad está presente (cualquier tipo de autoridad, no hace falta que sea la policía, a ver si creeis que me ando metiendo en problemas sólo para reírme), en situaciones en las que no puedes soltar la risotada que te apetece, que no puedes rodar por el suelo, momentos en los que ni tan si quiera puedes sonreir un poco más de la cuenta. Es como lo del blandi-blue que os conté en un comentario del meme. Me refiero más o menos a esto:
Os recomiendo que veais "La Vida de Brian" os aseguro que es genial, para partirse con ellos, va otro ejemplo, es que no me puedo conteneeer!! Un profeta, profetizando la profecía:
"Y en verdad os digo, que habrá rumores de que las cosas van mal. Y se producirá una gran confusión entre las gentes. Y nadie sabrá dónde está nada. Y nadie sabrá dónde están... esas cositas que llevan una base de rafia y una especie de correa. En esa hora, el amigo perderá el martillo de su amigo. Y los jóvenes no tendrán ni idea de... de dónde están las cosas que sus padres... que sus padres habían guardado allí la noche antes, a eso de las ocho. Está escrito en el Libro de Amadeo. ¿Alguien lo ha leído?"
Ay, ay, ay, que buenísisimo, ju ju ju (mira que soy magnética, eh?).
Bueno, como ya sabreis, porque sois muy listos y listillos, los últimos estudios sobre la risa, concluyen que mejoran la salud, revitalizan cuerpo y mente (y dan aaalas, je je) y son lo mejor para desechar el estres de nuestra vida. Yo dejo mi salud en vuestras manos y espero que me hagais reir mucho con el espacio que abrimos hoy: " Recuerdo aquella vez en la que casi me muero de risa"Le beso, me fundo en su boca, sabemos que se acaba, sabe
mos que el tiempo no es nuestro, no nos pertenece. Ha sido sólo un regalo. Lo dejamos claro al principio, y desde ese principio vivimos intensamente cada momento, aun con la pesadumbre de ser conocedores de la verdad.
"No me sigas, no puedes venir. Sabes que aunque me aleje estaré cada noche a tu lado, en cada suspiro, en cada ráfaga de aire que golpee tu cara, que acaricie tu piel, en cada latido de tu pecho correrá mi sangre. Somos uno, ya queda menos para volver a vernos ¿qué son 100 años para nuestro amor eterno? Debes quedarte, nuestro destino está escrito en piedras tan antiguas como el mundo, tallado en lenguas muertas que ya sólo hablan las montañas del inframundo".
Sonríe, me extrecha contra su pecho. Le dejo sin más, con los ojos acuosos y las manos deseosas de un último abrazo; le dejo con la miel de mi último beso en los labios. Le dejo y mi alma se queda a su lado.
Cierro los ojos. Camino, escaleras abajo, y cuando creo que ya no puedo bajar más, entonces continúo descendiendo, ciega de oscuridad, pues ni las miradas más felinas son capaces de ver en esa negrura, espesa como el corazón del pozo más hondo.
Terminan las escaleras, mis pies tocan la fría arena de esa fría orilla en ese frío lugar en el momento en que olores extraños comienzan a hacerme recordar quien soy en realidad. Siento en los labios el sabor de mi casa.
El barquero espera de pie, junto a la destartalada barca, mientras el silencio sopla el bajo de su vestidura raída, de lo que antaño fue su mejor túnica.
Pone precio a mi paseo hasta el otro lado del río, todos debemos pagar, incluso yo. Pagaría lo que fuera, lo sabe, por eso pide todo lo que puede. Le doy el doble. Quizá así me permita mojar sólo los pies. Debe tener un buen día porque accede sin necesidad de ruegos por mi parte, me ahorro el chapuzón amnésico, tan obligatorio para todos los demás.
Acumulo mi miedo en el fondo de mi cuerpo y en lo más profundo de mi helado corazón y lo mato con sonrisas furtivas y con jirones de la vida que aún late en mi pecho. Mis dedos dibujan en el agua recuerdos que se borran con el bogar de los remos, evocaciones que flotan perdidas en la superficie del agua y se confunden con los cuerpos sin alma que se mecen en esas corrientes, recuerdos tan vivos que son desgarrados en las manos de esas almas sin cuerpo capaces de devorar a cualquiera, de arrastrar sus huesos al fondo y devolverle, sólo a medias, el espíritu. A cualquiera menos a mí, pues el castigo sería terrible, la condena sería peor que la vida eterna.
Los remos se detienen. La huesuda mano del barquero me ayuda a dejar el bote. Despues se aleja entonando una canción cadavérica nacida de labios muertos.
La superficie tiembla en esta orilla. La tierra tirita y se revuelve con cada paso de mi recibidor más grande, de mi amigo más fiel que viene a darme la bienvenida. Sus lenguas me empapan el cuerpo de cabeza a pies y se echa patas arriba para que pueda acariciar su lomo.
Estoy en casa.
La puerta principal se abre a mi paso y mis padres me miran con ojos vacíos desde lo alto de sus tronos petrificados. Beso sus frías manos, abrazo sus cuerpos inmóviles y me siento en las piernas de mi padre, que deja entrever una sonrisa cómplice en la boca. Baja hasta mi cara y me susurra al oído cuánto me ha echado de menos. Llora con lágrimas secas y me pregunta si soy feliz. Sabe que sí, aunque a veces llore y lamente mi destino.
Los dioses han sido buenos conmigo, me regalaron tiempo una vez más. 
Pero el tiempo se acabó. Esta noche dormiré sola, colmada de su recuerdo, de la calidez de su quimera. Le veré en los sueños que aún nos quedan por vivir.
Volveré en cada ocaso, vigilaré desde el otro lado del cristal, sentirá mi piel en su cuerpo dormido, viviremos en esos campos oscuros de sus sueños, será como si yo estuviera en el mundo que aflora.
"Estaré oculta en la sombra, hasta que la luz brote del frasco del tiempo y me muestre el camino de ascenso hasta tí. No quiero ser inmortal, ni que tú lo seas, quizá los dioses vuelvan a regalarme tiempo, quizá comprendan....pero entiendo que cien años de espera no son nada para nuestro amor eterno"
Os aseguro que este tipo de cosas no van mucho conmigo, principalmente porque nunca se me dieron muy bien, suele resultarme complicado. Vamos a ver que sale.
Reglas:
* A. Cada jugador comienza con un listado de 8 cosas.
* B. Tienen que escribir esas 8 cosas en su blog y junto con las reglas del juego.
* C. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog.
Vamos al lío!!
tensiones. Es recomendable 100%. Además tengo un gran maestro (mucho mejor que el Sr. Miyagi, je je). Yo le llamo Dei, vosotros le llamais Deikakushu;)
za, que me hizo volver a volar a lomos de mi caballo;) Nunca pensé que un amor tan fuerte pudiera existir, pero ahora sé que le amo más que al mundo consciente. Ese es mi amor, el que me hace sentir cada día como la persona más importante, él es mi alma, el que da luz a mi oscuridad, él y este amor son mis jardines de luz. Ese es mi amor, yo le llamo Dei, vosotros le llamais Deikakushu.Y esa es la historia, me enamore de mi profe de Kick antes de que fuera mi profe de Kick. Vivimos juntos junto con Mofli, el bicho más majo del mundo, una pequeña Sar Pei que tiene casi 1 año y vive en casa con nosotros. Es gordita y suave y a veces te dan ganas de comértela
Pero me ama, mi Alma me ama como la madre al bebé cogido a su pecho, desde el primer aleteo, desde la primera brizna de aire en mis pulmones. Debe ser que últimamente la magia y el espíritu de Neil Gaiman me persigue sin descanso.
No sé si conoceis Stardust, una de sus obras (por lo que pude ver por ahí, se que algunos sí la conoceis). Es sencillamente etérea, intensa. Te deja en el cuerpo un rastro de polvo de estrella y en la boca una sonrisa peremne de sabor a magia. En la historia, el joven Tristan sólo logrará el amor de la chica que ama si es capaz de encontrar y traerle una estrella caída, teniendo para ello que romper las reglas y adentrarse en el mundo de Faery.
Leer esa historia fue para mí como transportarme en un sueño, como volar a otro mundo. Ahora esa obra va a ser adaptada al cine, y se estrenará en España el Otoño que viene, creo que para el 26 de octubre (una gran estación para una gran obra) contando con R. de Niro y M. Peiffer en el reparto.
Quizá algunos me tachareis de soñadora, y lo mismo estáis en lo cierto, pero hay tanto de grande y de real en los sueños, que vivirlos cada día es lo que le da luz a la penumbra de mis latidos. Cuando puedo deleitarme en esos océanos parece que el tiempo se detiene y vuelvo al mundo al que pertenecí un día, al que perteneceré siempre.
Se que hay lazos que pueden a la muerte, y sé que existen sentimientos que bien merecen su eterno beso, y eso lo aprendí allí.
Os dejo el trailer de Stardust, espero que os guste.
Me acerqué a verte de nuevo esta noche. Dormías; o hacías que dormías.
El viento fuera, en la penumbra, arañaba la carne y me erizaba la piel de los hombros y la espalda desnuda.
Coges mi mano, soñamos juntos, por primera vez, quizá por última vez. Y corro contigo, contra la marea, contra el viento, contra el mundo, contra la consciencia.
Nos bañamos en las frescas orillas de tu niñez, zambullimos la noche en la fuente de la juventud peremne, juntos, bajo el negro cielo, con el murmullo de las hojas en nuestros oídos, con el sabor eterno que habita en los sueños.
Beso tu boca, se llena mi cuerpo del sabor del tuyo. Se aunan en mí el aroma a cereza de tus labios con el amargo sabor del adios que está por llegar.
Se me acabó el tiempo, debo regresar al mundo de mis ancestros.
Mis ojos vuelven a la petrea realidad; el alba esta cerca, sigues dormitando en tu blanco lecho de algodones y yo tengo que marchar a recoger mi castigo, quizá el destierro por no poder pasar otra noche lejos de tu cuerpo, quizá la mortalidad por no haber respetado las leyes.Espero.
Espero con la única vestidura de esos zapatos de tacón que le encantan. Escucho sus pasos y mi corazón late con más fuerza, mi pulso se acelera y mi excitación crece más si cabe. Entra en la sala y la inunda con el mar de su esencia. Sus manos apagan mis ojos con esa venda de seda negra que tanto nos gusta.
Siento sus manos corriendo por mi cuerpo, noto como dan paso a su lengua, sabe cuanto me gusta que me laman, y lo loca que me pongo cuando puedo lamer. Recorre mi cuerpo con esa lengua, regalo de los dioses. Chupa cada centímetro, se entretiene en mis pezones y deja que sus perfectos dientes mordisqueen mis erizados pechos. Olfateo su pelo, lamo su frente. De pronto silencio.
Agudizo el oído, sí, ahí viene, trae esa soga que no tiene fin; y vuelvo a sentir su aliento mientras acordona lazada a lazada, nudo a nudo, cada uno de mis miembros.
No me resisto.
Sabemos que soy suya, sabe que me encanta. Rodea con sus manos mi cuello, lo estrangula suavemente, como sólo él sabe hacer. En mi boca se mezclan los roncos sonidos por la falta de aire y los gritos de placer acumulado en las entrañas, y grito en silencio mientras mi respiracion entrecortada suda y se acelera.
Sus dedos exploran mi sexo, mmm!ahhh! Entro a trompicones en la antesala del orgasmo sólo con eso, pero no le basta, no es suficiente para él.
Me incorpora hasta que mi cuerpo reposa en la alacena. Sus manos me azotan, arañan mi espalda, fluye la sangre. Sabe que me vuelve loca el olor y el sabor de ese rojo metálico.
Mi pecho golpea el frío mármol con cada embestida de su cuerpo. Se inyecta profundo, más profundo, tocando fondo en mi sexo. El calor me recorre el cuerpo y creo que me voy a desmayar. Me rompe el cuerpo, siento su flujo unirse al mío, brotar por mí. Se desmaya conmigo, nos hacemos uno y todo se apaga.
El letargo
se rompe al llegar a mis oídos el resonar de tabores lejanos; su arduo concierto golpea en mi cabeza y se torna en notas de dolor de resaca. Cien toneladas de párpado cierran a cal y canto cada uno de mis ojos, mis miembros no pesan menos, mis manos parecen losas intentando volar.
El aire huele a una mezcla entre azufre y miel, huele como debe oler el infierno , ahoga los sentidos, pierdo el control de mi cuerpo, me desmayo de nuevo, mi cuerpo flota en ese aire viciado y ceniciento mientras mi consciencia se abre paso a embestidas entre la atmósfera drogada.
No recuerdo nada, no se dónde estoy, no conozco las voces, ni los cantos que llegan a mis oídos distorsionados.
Todo es extraño.
Una voz virginal entona una plegaria en una extraña lengua y los tambores aceleran su paso al ritmo que la voz les marca.
Vuelvo en mí una vez más, el latido en las sienes es ensordecedor, intento levantar mi cuerpo. Es inútil, pesa como si estuviera pegado a la piedra en la que descansa.
Levanto la mirada; yazco desnuda y el calor ambiental me provoca escalofríos que recorren mi espina dorsal y se inyectan en mi cerebro. La piel de mi cuerpo se torna erizada y se perfila difusa entre las oleadas de humo que me rodean.
Siento un cosquilleo en las piernas, un aleteo asciende por mi vientre: una bella y magestuosa serpiente me recorre, sinuosa, sube a mi pecho y me lanza dentelladas de veneno, trepa por mi cuello, voltea y me perfora con sus negras fauces.
Se posan a mi alrededor tres capas rojas de terciopelo, vislumbro sus manos a escasos centímetros de mi piel, retiran sus tapaduras y dejan al descubierto sus torsos robustos. Son guerreros, con heridas de batalla decorándo la desnudez de su pecho y sus brazos. Sus ojos son de un color verdeazul profundo, con ese brillo especial de quienes se entregan a placeres que unen a dioses y hombres . Recuerdo esos ojos, son los ojos de los guerreros que realizan los rituales de ofrenda, son los mediadores del ofertorio para calmar en los dioses la sed de muerte, la ira y cerrar la era de esterilidad en las tierras de los hombres que les sirven.
El éxtasis se apodera de mi cuerpo; ya no es mi cuerpo, es suyo, de los tres guer
reros que me circundan, que se inclinan sobre mi cuerpo y pasean sus lenguas deseosas de carne de mujer. Sus salivas dejan rastros traslúcidos en mi abdomen y las perlas de sudor desafían las leyes y caen llenando mi ombligo, resbalando por mi cuerpo. Lágrimas cruzan mi cara.
Se divierten con mi llanto, pasean por mi pecho sus manos, encendidas por el calor del delirio, de la locura que enbriaga sus sentidos. Sus ojos ensangrentados acompañan la canción de la solista y mientras dos de ellos sujetan mis manos el tercero inmoviliza mis caderas y me penetra como si en ello le fuera la vida. Siento su miembro en mi vientre, el placer y el veneno escalando mi cerebro. Ya no soy yo.
El encantamiento me da fuerza y cedo a los delirios que mi mente me traza. Rodeo con las piernas a mi penetrador, que recoge mis nalgas en sus manos y me eleva del altar de piedra en el que descansaba. Mi cadera se mueve en círculos concéntricos y no atiende a mas órdenes que las que le dictan esos ojos a los que me enfrento.
Los tres me poseen, y mientras uno se deleita con el sabor de mis pezones el otro me tatua con su lengua el resto del cuerpo, me abandono al sabor de sus tegumentos. Los pasos de los tambores corren al encuentro de los dioses, al compas de mis caderas. El que me posee estalla y ahoga un grito, se vierte sobre mi su esencia y su boca baja a mi oreja. Me susurra: "eteur ais en dasineo ert" y mis ojos caen y me miran desde dentro; el final está cerca, pronto acabará todo.
Alzo la vista y veo el filo limpio de una daga sobre mi pecho, una sonrisa se perfila en mi boca, realmente es el final; realmente el delirio no me dejó darme cuenta de que esta vez, la ofrenda a los dioses era yo. La mano portadora del arma de desploma. Mi vista se nubla, el calor me abandona, me entrego a los brazos de la hermana Muerte y me paseo encima de mi cuerpo, flotando.
Beben mi sangre, riegan con ella los campos y las puertas de sus casas. Las lágrimas de mi último amante bañan la piel muerta de mi cuello y mientras, sus manos sostienen mi cabeza sin vida. Le duele más que a mi, quisiera poder consolar su alma: oh, mi amor, esta vez triunfó la muerte, pero será un año fértil, despues de todo.
La belleza del mundo que sueño hace que mi cabeza se comprima y sea como un agujero negro en medio del alma. Me desespero buscando vestigios de un pasado lejano, cuando los hombres y las criaturas sentían igual, cuando en los corazones el hielo se rompía con abrazos y los dedos entrelazados de los amantes apaciguaban las ansias de lucha.
Se enmarañan las sensaciones en mi cuerpo, me eriza la piel todo recuerdo de tiempos pasados; quisiera gritar alto, pero mi alarido es sólo silencio, como los cantos de mi alma, tan silentes como la muerte, tan fríos como el camino al averno, tan quietos como el corazón muerto del mundo al que me enfrento.
Raptada de una tierra de verdes pastos y frescas sombras me siento, y olvido, cual Perséfone en la eterna sombra, todo lo que una vez tocaron mis manos y descubrieron mis ojos.
Mis recuerdos exhalan un último suspiro mientras las alas rotas de mis brazos flaquean sin poder remontar una última corriente. El viento azuza mi cuerpo y siento como mi alma agoniza y cae al va
cio como un niño desligado de la falda de su madre.
Sucumbo al poder de unos dioses a los que hace años habría hecho frente, hacia los que habría dirigido la lanza de mis entrañas sin haber temido por el destierro; pero mis manos están cansadas, y la guadaña de la muerte en mi interior ensombrece lo que años atrás fue valor. Me postro a los pies de esos dioses, miserables y bastardos que vejan mi espíritu y lo escupen sin pudor, y miran desde sus tronos altivos como lloran sangre las puntas de mis dedos, como la vida se desliza por mi cuerpo y fluye hacia la nada. Y en verdad es su regocijo el que me da aliento eterno y sed de una venganza que me quema en el vientre, pero el Tiempo sacude de su cabeza los últimos granos de arena y entonces muero.
Muero. Como cada vez que me veías y no me mirabas, como cuando tus dedos no rozaban mi cuerpo, como cada vez que me ganaba la ira y destrozaba tu vida para luego suicidar la mía.
Y ahora recuerdo y me pierdo en los bosques y los verdes prados que ondean al sol de un otoño eterno, y me quieren tus manos, me busca tu boca, tus ojos profundos me sostienen y vuelvo a tener alas, que crecen enormes de los jirones de mi alma.
Y ahora estoy viva y te siento en la cálida luz del día, entre los colores de ocaso distingo tus ojos y cada vez que le viento susurra es tu voz la que me invita a volar en su etéreo cuerpo.
Renazco entre retales de recuerdos, bendecida por tus ojos y emergiendo de las cenizas.
Hace tres dias estuve tomando café con Clara.Es muy especial, le encanta ver como me vuelvo loca cuando me habla de sus "realizaciones" sexuales; alguna que otra vez hemos tenido las nuestras.
La gente pregunta si somos gemelas, debe ser que tras toda la vida juntas hasta nuestos cuerpos se han tomado de reflejo el uno del otro.
Sobre todo me encantan sus labios (todos), tan suaves, tan intenso su sabor... me gustan sus manos y esas piernas que parecen no querer terminar nunca. Sus ojos son de los que te persiguen en sueños aunque sólo los hayas visto una vez, y hacen que tu pulso se acelere y tus ojos queden en blanco.Fuimos compañeras de juegos desde niñas, jugamos a besarnos, a comernos, jugamos a dejarnos, a la reconciliacion, a mil juegos.
Siempre nos gustó el teatro, y tambien para nuestros juegos sexuales creábamos escenarios que estimularían la sensibilidad de cualquiera.
Nos perdimos la pista, pues sus padres marcharon por trabajo, y hace ahora cuatro años de nuestro reencuentro.
Pero los dioses son sabios, y la encontré de nuevo en el club de siempre, mientras yo estaba en la barra tomando un Bourbon. Mis ojos se encontraron con los suyos y no hicieron falta palabras. Sus labios tocaron los mios, el saludo de entonces seguía siendo el único saludo posible; nos fundimos en un abrazo, como los de siempre, los que nunca olvidé pero de los que ya no me acordaba.
Se sentó frente a mí y me falto tiempo para colocar mis piernas sobre las suyas, como entonces, como siempre.
Las dos sonreímos.
Terminamos mi bourbon y jugamos un billar. Siempre la gustó ver como se entreabría mi boca al mirar como se colocaba sobre la mesa de juego y lanzar. Dejamos la partida a medias, salimos fuera, nos comimos a besos como dos adolescentes, frenéticamente, como siempre, y caminamos hasta su apartamento.
Todo parecía un sueño.
Abrió la puerta y al tiempo dibujó mi contorno con su dedo a través de mi pantalón de cuero, me hacía sudar. Quitó mi camiseta, me tiró en la cama, sujetó mis manos con esas esposas de plata, se desnudó lentamente mientras mis ojos lascivos la miraban. Su cuerpo perfecto relucia a media luz.
Mis manos la querían, mi cuerpo ardía por ella y ella lo sabía. Me dejó rozar su cuello con mis labios, me dejó acariciar sus pechos con la cara. Quiso que la devorara y la devoré entera, sus brazos, el hueco de sus codos, sus caderas. Se posó en mi boca vaciando en ella todo su olor. Descansó en mis caderas y creí morir con el tacto de su sexo en el mío.
Así debe ser el placer de los dioses, pero en mis sueños ese placer es mío y de Clara, oscura como la noche y brillante como el día.
Hace varios dias que me cuesta conciliar el sueño.
No se si el andar indagando en algunos blogs que encontré o me presentaron tendrá que ver con este estado sexual constantemente activo de mi cabeza. Siempre tuve una imaginación especial para estos temas, pero de ahí a que mis deseos controlaran totalmente mis sueños y mis desvelos...
Mi líbido anda disparada, y en la antesala de mis sueños, me sorprendo recreando fantasías que se agitan en mi vientre, que laten en mis oidos y pasan ante mis ojos tan reales que a veces me asustan.
Mis ensoñaciones me vapulean entre manos lascivas y ojos brillantes de deseo, y puedo sentir el tacto de pieles invisibles que se mezclan con mi piel, que hacen que mi sexo se inunde y mis labios se sequen. Y pierdo el sentido, y ya no se si sueño o vivo despierta... 
Siento labios ardientes que bajan la curva de mi cadera y ahondan en mi ingle, que me hacen gemir; manos fuertes sujetan mi cuello firmes y tiernas, un dedo pasa mis dientes, juega con mi lengua.
Una boca se queda en mis pechos, me araña la piel con sus perlas; otra boca desciende mi ombligo y ahonda en mi sexo; lengua experta, parece que fuera la mía, pues conoce cada punto donde toco el cielo. Me pierdo mientras siento un escalofrío; el olor a sexo embriaga la estancia, y mi razón viaja en sentido contrarío a ese olor.
Me abandono, me penetran profundamente en mil posturas y me dejo llevar por la locura que me ha poseído. Un pene acaricia mi boca entreabierta, lo rodea mi lengua, lo golpean mis dientes, profundiza en mis labios. Me rindo a los placeres que me brinda el sexo oral. Me riega, inunda mi boca.
Estallo de placer y vuelvo en mí, a mi cama, a mi vida. El sudor perla mi piel desnuda, el cristalino flujo de mi sexo es el vestigio de lo ocurrido, pero estoy sola. Tanto poder dan los sueños.., porque todo ha sido un sueño...
Es de día, el sol se filtra por el ventanal y me ciega, y borra los recuerdos para permitirme entrar en un nuevo y monótono día...porque todo ha sido un sueño.
Es curioso como a veces la realidad se distorsiona ante nuestros ojos, y lo que era pura luz se torna en obscuridad extrema.
No espero del dia gran cosa, pero a la noche le pido que al menos que me siga dando la Transformacion con la que me ha premiado. Bien es sabido que la Obscura extiende su manto y su potente influjo salpica a cada persona, pero en ocasiones la influencia es tan grande, que la persona cambia y se transforma.
No creo en los cuentos de hadas ni en el poder de las brujas de hoy en dia, pues tengo claro que el poder está en la mente del que sabe utilizarlo.
No creo en la vida despues de la muerte, que locura!!Que mal rollo,no?
No creo en dios, no en ese Dios del que tanto se habla ni al que tantos defienden.
No creo en el infierno, mas bien siempre he creido que el infierno es un estado de ánimo.
Creo en los sueños, con los pies en la tierra, creo en los sueños.Sueño millones de sueños que me poseen,que me transportan, que me hacen sudar, gemir y llorar, que hacen que me sobresalte y no pueda volver a dormir, porque en el sobresalto encontré unos ojos oscuros como la noche que alimentan mi deseo de estar en vela y con los que me quedo a conversar en silencio, con la musica del viento y el llanto de las aves nocturnas, rodeada de una obscuridad extrema.
Bienvenid@s a mis sueños, quizá también sean los vuestros...