15 junio, 2007

Obscuridad Extrema

Es curioso como a veces la realidad se distorsiona ante nuestros ojos, y lo que era pura luz se torna en obscuridad extrema.

No espero del dia gran cosa, pero a la noche le pido que al menos que me siga dando la Transformacion con la que me ha premiado. Bien es sabido que la Obscura extiende su manto y su potente influjo salpica a cada persona, pero en ocasiones la influencia es tan grande, que la persona cambia y se transforma.

No creo en los cuentos de hadas ni en el poder de las brujas de hoy en dia, pues tengo claro que el poder está en la mente del que sabe utilizarlo.

No creo en la vida despues de la muerte, que locura!!Que mal rollo,no?

No creo en dios, no en ese Dios del que tanto se habla ni al que tantos defienden.

No creo en el infierno, mas bien siempre he creido que el infierno es un estado de ánimo.

Creo en los sueños, con los pies en la tierra, creo en los sueños.Sueño millones de sueños que me poseen,que me transportan, que me hacen sudar, gemir y llorar, que hacen que me sobresalte y no pueda volver a dormir, porque en el sobresalto encontré unos ojos oscuros como la noche que alimentan mi deseo de estar en vela y con los que me quedo a conversar en silencio, con la musica del viento y el llanto de las aves nocturnas, rodeada de una obscuridad extrema.

Bienvenid@s a mis sueños, quizá también sean los vuestros...

4 comentarios:

Deikakushu dijo...

Uhau, ardo en deseos de conocer esos sueños. Hay pasión en este sitio. Seré un habitual de tus ensoñaciones y tus pesadillas. :) Muackkk

Sergio dijo...

Hola guapisima...tienes talento enscribiendo, me han gustado mucho los dos relatos ;)

Heredero de los Sueños dijo...

::: Me quedo :::

A soñar.

Sin duda.

HdQ

Leonardo de Valdivia dijo...

la amistad es tan efimera que
se cuenta con los dedos ccercenados
y el recuerdo es tan solo una mundana
ayudita para sonreri en esta vida


la amistad es tan efimera que
se cuenta con los dedos ccercenados
y el recuerdo es tan solo una mundana
ayudita para sonreri en esta vida